Tierra 616

viernes, junio 24, 2005

El pensamiento débil

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Pero las teorías de la anticoercitividad surgidas en Norteamérica no están solas. Existe una contraparte europea, o mejor dicho italiana, que está representada por un profesor de la Universidad de Turín: Gianni Vattimo. Para él todo pensamiento que afirme ser o buscar una armonía con el mundo objetivo está totalmente fuera de lugar. Su categoría básica es el llamado “pensamiento débil” (“pensiero debole”). Rechaza la metafísica, porque sus categorías estarían debilitadas. Vattimo teme y rechaza que su pensamiento débil se transforme en un sistema metafísico -cree que la “aventura metafísica del pensamiento, como la llama, ha llegado ya a su fin-, o en un principio de síntesis, y postula más bien que esa condición de “debilidad” es la que genera la crisis sobre la verdad y la nutre. Para él no hay verdad como tal. En su ensayo de reivindicación de Nietzsche y en su uso de Heidegger postula una recuperación del irracionalismo, al que considera aún “no suficientemente exorcizado”. Para él “la racionalidad debe debilitarse en su mismo núcleo, debe ceder terreno, sin temor a retroceder hacia la supuesta zona de sombras”. Para Vattimo lo verdadero “no posee una naturaleza metafísica o lógica, sino retórica”. Tenemos acá una implícita declaración de nominalismo. Así: “Un pensamiento débil lo es... en virtud de sus contenidos ontológicos, del modo como concibe el ser y la verdad: en consecuencia, es también un pensamiento desprovisto de razones para reclamar la superioridad que el saber metafísico exigía en relación a la praxis”.

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jueves, junio 23, 2005

¿Qué es lo importante?

Entonces ¿cuál de estos dos significados, arte o porno, es el más importante en un determinado contexto? De cierta manera, esto es la reformulación por el discurso publicitario y la industria de la publicidad de la pregunta de la escritora canadiense biluingüe Nancy Huston en Nord perdu: ¿qué es lo que es importante? Y ella responde: "est important ce qui est traduisible" (p. 90: es importante lo que se puede traducir). Esto quiere decir que es aquello que tiene en común gente que no comparte el mismo pasado, el mismo postulado de conversación normal o los mismos estereotipos pero que pueden producir juntos significaciones abiertas hacia el futuro.

Patrick Imbert

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miércoles, junio 22, 2005

El porqué de las palabras, II

Del ‘alma’ (Seele) dice Heidegger, citando a Trakl, que es ‘algo extraño en el mundo’; Heidegger entiende por ‘algo extraño’ la noción de que es algo que sufre extrañamiento: es algo que está en el mundo pero que está en camino hacia un destino distinto al de este mundo. En su viaje migratorio el alma tiene que soportar el peso de este destino (que haremos explícito, como lo concibe Heidegger, más adelante); el hecho de que debe ‘soportar’ al espíritu para Heidegger es una marca de su ‘feminidad’ ante la ‘masculinidad’ del espíritu (de manera paralela a la que Eckhart decía que pensando en el alma podíamos imaginar que era ‘femenina’ ante la ‘masculinidad’ de Dios). Otro elemento que nota Heidegger es que el alma tiene el deber de guardar y nutrir al espíritu, de tal manera que no habría espíritu sin alma. Y por último debe decirse del alma (siguiendo a Heidegger) que debe llevarse a sí misma ante el espíritu (como Heidegger lo entiende en Trakl), y que la medida de la grandeza del alma es su manera de portar y soportar la llama y la tristeza del espíritu.

El ‘Espíritu’ (Geist) como es leído por Heidegger en Trakl tiene muchos elementos: notemos primero que el Geist no es ‘algo con destino’ como lo es el alma (posee ‘otra temporalidad’ que la del alma): es concebido como una entidad no anclada al mundo; pero sí está cerca del mundo en tanto que está cerca del alma. Heidegger dice que el Geist tiene una doble posibilidad: hacia la ternura y hacia la destrucción; hacia una quietud pacífica y amistosa, por un lado, y hacia el Mal, por el otro. Sin embargo, la expresión más típica y más característica del Geist es el Mal. Leamos en palabras de Heidegger mismo sobre la relación del Geist con el Mal:

“[Debemos entender] ‘espíritu’ (Geist) en los términos en que se nombra la significación originaria de la palabra, pues gheis significa estar enojado, espantado, estar fuera de sí.” (Unterwegs zur Sprache - Heidegger).

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martes, junio 21, 2005

Del porqué de las palabras

Revisión de la teoría tradicional sobre el origen de la palabra mysteria:

Toda la fértil familia de vocablos pertenecientes a la raíz de esta palabra tiene como progenitor al verbo mýein (μύειν). Pero este verbo, en su primera y más remota acepción significa exactamente «cerrar ojos y boca». No cabe imaginar actitud más reveladora de un trance existencial invadido por el afán de huir. No se puede imaginar tampoco nada tan antigriego como esta actitud renunciatoria ante el mundo: «cerrar los ojos» significa prescindir de toda «visión» y basta recordar que para la mente griega todo el mundo conceptual se resumía precisamente como una «visión», εlδος para percatarse de la profunda revolución que significa el misticismo en Grecia. Pero a su vez, «cerrar la boca», esto es, abrazar el silencio y aceptar lo inefable, significaba incurrir en otra renuncia no menos gravemente contrapuesta al espíritu helénico, ansioso de discurso y discusión, abocado al verbo y a su comunicación, al lógos (λόγος) y al dialogéin (διαλογεiν).


Los misterios no eran ante todo misteriosos y secretos porque fueran sentidos desde una actitud de superioridad excluyente o de inferioridad temerosa. No se trataba de ocultaciones inspiradas por un celoso sentimiento de conventículo: eran, simplemente «indecibles» (aρρητον) pero en el sentido de su inefabilidad y de su interna condición de cosa inexpresable: en último término, cabe decir que eran indecibles en el sentido de su irracionalidad. Por eso precisamente necesitaba apoyarse en la zona de lo simbólico, pues el símbolo es por definición aquel elemento claro y perceptible a través del cual se obtiene una percepción de lo oscuro y recóndito. Recóndita y oscura era la realidad del más allá, para la que los misterios preparaban al hombre, y sólo con símbolos podía sugerirse. Mas el símbolo podía ser malentendido siempre que no se supiera comprenderlo en su significado último e intencional, que era el verdadero, sino sólo en el inmediato y formal que sólo era aparente.

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