Tierra 616

martes, junio 20, 2006

fecundidad

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26 de noviembre de 1914
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Cuando uno tiene la sensación de estar atascado en un problema
no debe seguir meditando sobre él, de lo contrario
se queda pegado a él. Sino que es preciso comenzar
a pensar en un punto cualquiera. En un punto en el que
uno pueda asentarse [?] con toda comodidad.
¡Lo único, no forzar las cosas!
Todos los problemas duros deben disolverse por sí solos ante nosotros.
Fuertes estampidos de los cañones. Haga lo que haga,
los problemas se acumulan como nubarrones
de tormenta. Y no me encuentro en condiciones
de adoptar frente a ellos una posición que me satisfaga
de modo duradero. Trabajado muchísimo,
pero sin poder clarificar de algún modo la situación.
Antes bien, sea cual sea el punto en el que me pongo a pensar,
por todas partes tropiezo con cuestiones a las que soy
incapaz de dar respuesta. Hoy tuve la sensación
de que mi fecundidad se había acabado. El objeto
entero de mis pensamientos parecía volver a perderse
en la lejanía. Y, desde luego, han pasado ya mis
tres-cuatro meses. Y, por desgracia, ¡sin un resultado
verdaderamente grande! ¡Pero ya veremos! ----
Ahora se dice que entraremos en los cuarteles
de invierno, y, si eso ocurre, tal vez tenga que dormir
con toda la tropa; ¡lo que Dios no permita! ----
En cualquier caso, no quisiera perder mi presencia
de ánimo. ¡Dios sea conmigo!
¡----! ¡----!