Tierra 616

lunes, julio 17, 2006

VOCES SUPERPUESTAS

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Con esto de estar todo el día traduciendo diálogos, se me está volviendo a mezclar lo que es real y lo que no. Ya sé que a estas alturas del partido da un poco igual una cosa que la otra, pero de vez en cuando conviene poner en claro cuáles son nuestras fuentes para no añadir a nuestro acervo particular sentencias ajenas y acabar repitiendo una y otra vez monólogos enteros para delirio propio y ajeno hasta que uno ya no sabe quién dijo qué. Y es que es ese sencillo mecanismo de asociación el que está llevando al mundo al desastre.
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Y como le pasa a todo el mundo, uno tiene palabras grabadas a fuego en la memoria. Y como también le pasa a todo el mundo, la mayoría de esas palabras llegaron a mis oídos a través de una pantalla, ya sea grande o pequeña. Puesto que, si me pusiera a ahondar debidamente en la fraseología catódica estaría escribiendo hasta mañana, limitaré este post a algunas de las perlas cinematográficas cuyos diálogos me conozco de pe a pa por el simple hecho de habérmelas visto más veces que el vídeo de Tachenko y el de la patatika juntos. Empezaré de atrás adelante por aquello de mantener el "misterio":
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5) El gran halcón

Corría el año 1991 y un Bruce Willis con pelo se plantaba en los cines españoles con una comedia de aventuras que los yanquis no acabaron de entender (...) y que no fue, pues, avalada por numeritos ni fanfarrias; en el cartel sólo aparecía un tipo con sombrero y una estúpida sonrisa. Poco prometedor, sobre todo teniendo como competencia al Chuache y compañía. Yo ésta me la vi en los multicines de rebote (sí, con 10 años uno todavía está bajo la dictadura de Cinesa) y, como los buenos libros, me fue gustando más con el tiempo. Especialmente por lo acertado de su doblaje, principal motivo de su inclusión en esta lista. Las mejores frases, las de Sandra Bernhard (Minerva Mayflower):
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“I’ve got the power.” (Destrozando la canción de Snap con unos walkman, espatarrada encima de la mesa de juntas de los Mayflower, poco antes de dominar el mundo.)
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“¡Habla de una vez, puta!” (Chillándole a una Andie MacDowell drogada perdida mientras ésta habla unos delfines imaginarios.)
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“¿Por qué estará el mundo lleno de idiotas así?” (Poniéndole morritos a Bruce Willis.)
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4) El club de la lucha
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Peli de culto que tardé en localizar pero cuyo guión me intrigó hasta tal punto que, además de incitarme a la lectura de varias novelitas del Palakniuk, me llevó a centrar en él un trabajo de adaptaciones traductoriles para la universidad (sí, aquello del “planeta Starbucks” que Eduard Norton recitaba al principio de la peli y que en 1999 España aún no llegaba a comprender en toda su magnitud; para que os hagáis una idea de lo inocentes que éramos, por aquel entonces se decía /estarbúks/). Bueno, el resultado de tanto estudiar la traducción de aquel guión tuvo dos consecuencias: 1) algunas de sus frases se me han quedado grabadas en la memoria de por vida, y; 2) esa investigación pasó –me enteré más tarde– a formar parte integrante de las clases de aquella asignatura. Sí, soy la violación de derechos de autor de Jack.
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3) Cuando Harry encontró a Sally
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La única película digerible de sus protagonistas. Un milagro de comedia de andar por casa que ya nunca se repetirá. También la vi con diez años, y también necesité otros tantos para saborear amargamente sus diálogos: las bragas del domingo, Sheldon, el señor Cero, el pastel de pacana... todo aquello nunca hubiera funcionado sin un doblaje tan certero y, sobre todo, sin unos dobladores tan cojonudos (tras ver la versión castellana, el original es de un soso que espanta).
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“Tú eres de las peores. Eres muy exigente pero te crees poco exigente.”
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“Lo pido como yo lo quiero.”
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(Meg Ryan y Billy Crystal debaten sobre sus distintas filosofías de vida mientras ven el final de Casablanca.)
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2) Días de fútbol
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La única peli española de la lista -obviando las más que manidas Átame y Mujeres al borde de un ataque nervios-. Una obra maestra que iguala y en ocasiones supera a cualquier despropósito de Berlanga (sigo esperando la siguiente de David Serrano). De ésta, recuerdo que la vi un 1 de enero, el mejor de los días para ver una comedia tan bestia, porque el cerebro no da para más. Brutal. Lo mejor -y lo peor- de todo es su fidelidad a la cruda realidad. Aquí no hay doblaje, claro, pero es que esto sería imposible de doblar (se estrenó en Inglaterra con subtítulos y, por supuesto, aquello no cuajó; que les den).
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“De verdad, que a veces me entran unas ganas de tomarme un whisky...” . (Natalie Poza, entre los sollozos de las dos pavas de la peli. La comprendo perfectamente.)
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“Le toqué las tetas por dentro.” (Frase que todo quinqui que se precie ha dicho en algún momento de su vida.)
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“Te-la-vas-a-follar. Te-la-vas-a-follar.”
(Frase que a todo quinqui que se precie le han dicho en algún momento de su vida.) .
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1) Misterioso asesinato en Manhattan
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La primera de la lista por méritos propios. La habré visto –sin exagerar– unas treinta veces. Tanto es así que recuerdo una anécdota (otra) que protagonicé en un curso con el autoproclamado gurú del subtitulado en castellano. Mira que no me gusta enmendarles la plana a los profesores, pero hay ciertos temas en los que es conveniente recurrir al argumento de autoridad (la mía, claro), y Woody Allen es uno de ellos. Una vez más, una maravilla de doblaje: voces continuamente solapadas, frases a medio terminar, diálogos sin ningún sentido, muletillas, aspavientos mil de la Keaton (cuyo vestuario anarquista no tiene desperdicio) y Woody repitiendo “es de locos” durante toda la película. Un clásico de la comedia moderna y un ejemplo magistral de adaptación lingüística.
Si tuviera que escoger unas cuantas citas de ésta, tendría que reproducir el guión entero, así que mejor descubrirla por uno mismo, o volver a verla, como pienso hacer yo.

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