Tierra 616

viernes, septiembre 15, 2006

LELO

Lo soy. Siempre lo he sido y siempre lo seré. Voy por la calle oliendo el aroma de las flores y poniéndoles caras a los bebés. Aun cuando intento dar una imagen de perfecta seriedad y dejar ver un espíritu que solamente se deja acariciar por las más delicadas sutilezas, al final siempre se me acaba cruzando alguna que otra musaraña que me hace tropezar.

Al lelo se le cae la baba con cualquier estupidez, se sorprende a cada paso y hay que repetirle cien veces las mismas cosas. El lelo no entiende de doctrinas, de programas ni de credos, aunque si se le tuviera que encasillar, se podría decir que él que es más inductista que deductista, más ácrata que autócrata y más panteísta que monoteísta.

Lelo significa no pensar en nada, quedarse continuamente en blanco, no tener ni primeras ni segundas intenciones, existir por el mero hecho de hacerlo. Soy lelo porque cuando hablo contigo no estoy haciendo la lista de la compra. Porque conmigo las cosas serán de una sola manera. Porque si te digo algo no he estado pensando antes si sería la verdad.

Por eso no entiendo por qué desconfías de mí. Pero si eso es lo que quieres, al menos te voy a dar motivos. Así tu vida será como tú te la esperas.