Tierra 616

jueves, septiembre 21, 2006

LIOFILIZADO

Estos días no me quito de la cabeza a Jack, uno de los chicos de la Pandilla Poder. A Jack se le había concedido el curioso don de alterar la densidad y la masa de su cuerpo a voluntad. Su principal habilidad –al menos, la más explotada en la extrañamente poco exitosa serie de cómics que le dedicaron al grupo en los ochenta– era la de expandir su masa para adquirir una forma gaseosa hasta convertirse en una nube de dimensiones gigantescas. Mientras permanecía ese estado de intangibilidad no podía apresar ningún objeto sólido y, aunque solía mantener una forma humana, no tenía por qué, puesto que podía alterar su apariencia y adoptar el aspecto que desease. Pero Jack también era capaz de emplear ese poder a la inversa. Tan sólo tenía que reducir el espacio que separaba las moléculas de su cuerpo para encogerse hasta adquirir un tamaño de tan sólo unos centímetros. De este modo, su cuerpo comprimía su masa pero conservaba todo su peso, dotándole de una solidez que le hacía prácticamente invulnerable.
.
Y digo que no me lo quito de la cabeza porque, sin darme cuenta de ello, desde hace unos días he ido comprimiéndome progresivamente hasta concentrar dentro de mí toda la masa que en algún momento dejé escapar y que había llegado a rodear completamente mi forma humana, cual polvorosa y persistente nubecilla. Tanto es así que estoy empezando a percibir cómo, poco a poco, una tensa dureza va haciendo presa de mis otrora flaccidas articulaciones, mis maxilares se contraen hasta inflamarse y todo empieza a darme literalmente vueltas. Y yo sin mi biodramina.
.
.
Ganas de matar aumentando...