Tierra 616

domingo, noviembre 26, 2006

EMMA FROST

No, no me refiero a los corpiños. Tampoco a la cabellera rubia ni a la mirada glacial. No es que me vayan los tacones de aguja ni la estética lederona. Lo que yo busco no es una dominatrix. No es eso. Yo lo que busco es alguien frío y calculador, alguien de carácter inaccesible, casi diamantino. Una persona totalmente independiente, incapaz de confiar en los demás. En resumen, un alma afín. No me importa que sea altiva y exigente. No me desagradan ni la crudeza de su determinación ni su absoluta falta de pudor. No le reprocharé que sea capaz de los actos más reprobables sin cuestionárselo. Sé que entre esas cualidades yo encontraré mi sitio. Y lo sé porque de un tiempo a esta parte cada vez me siento más cómodo con ellas.
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miércoles, noviembre 22, 2006

VIOLENCIA

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martes, noviembre 21, 2006

EPÍLOGO

Lo necesitaba. Supongo que todos lo necesitamos. Es una forma de distanciarse de lo vivido. Quizá hasta de tomar conciencia de ello. Yo hasta hace poco tenía la fea costumbre de construir el sentido de éste o aquel pedacito de mi vida a partir de epílogos. Es lo que tiene medirse por parámetros de ficción, que uno acaba construyendo bonitas mentiras a medida de nuestras delicadas sensibilidades. Puro lujo imagénico que decora nuestro armazón perceptivo. Mi armazón, en este caso, se apropió de una maquina tragaperras que no dejaba de lanzar destellos uniformes desde el otro lado de la habitación enmoquetada. Todos mis seudópodos estéticos, mermados por la galopante resaca y el cansancio acumulado, se arrastraron por los engarzados cuadrangulares de la moqueta que se extendía ante mí con una miríada de colores púrpuras y anaranjados, preludio inevitable para la igualmente inevitable existencia de una máquina tragaperras en la sala de espera de la puerta de embarque dos del aeropuerto de Liverpool. Yo hasta hace poco, decía, hubiera forjado un bello andamio de casualidades y destinaciones eternas en las que el azar combinatorio del mencionado artefacto y la puntillista segregación milimetrada de la base sobre la que éste se asentaba darían a luz un breve encuentro lleno de significado tan sólo apreciado por mi exquisito entendimiento, que volaba a unas alturas ignotas en el emplazamiento aeroportuario en el que me encontraba. Pero ya no. Ya no trato de darle sentido a todo aquello. Porque sería una superchería innecesaria, porque de alguna manera ya he derrotado al ideólogo que llevo dentro. Y mis epílogos ya han dejado de tener significado alguno, ni siquiera el que les da la Real Academia de la Lengua Española. Mis epílogos ya no son ni recapitulaciones ni consecuencias. Ahora son ventanas abiertas al futuro.

martes, noviembre 14, 2006

JUSTICIA POÉTICA

Escaparate de la calle Fontanella.

viernes, noviembre 10, 2006

LO PEOR DEL MUNDO


Hace poco me dijeron que lo peor del mundo era no tener identidad. Yo respondí que, entonces, lo segundo peor era tener una identidad que no era la tuya. Aunque supongo que no es tan distinto. ¿Qué nos hace ser nosotros mismos?, ¿qué es ser uno mismo? o como decían nosédónde, ¿cómo no soy yo mismo?
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En fin, el otro día me pasaron el nuevo disco del Ferreiro. Una vez oí que un crítico de música decía que lo único que le pedía a una canción era que le pusiera los pelos de punta. A mí las del Ferreiro me agarran del corazón y me levantan del suelo. Y una vez más me quedaré sin verle, porque al parecer hace un concierto de presentación y de fin de gira. Todo en uno. Y en Madrid.
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Ayer, por cierto, vi por fin La ley del deseo, de Almodóvar. Regulera, como casi todas. Muchos planos acertados, diálogos memorables y buena factura, pero así y todo, hace toc toc, se me antoja hueca. No sé, quizá es que el otoño me ha vuelto a abrir esa herida en el pecho, y todo me reverbera.

jueves, noviembre 09, 2006

LLÁMALO X


Llevaba yo tiempo revoloteando por las librerías especializadas buscando algo sin encontrarlo. Resulta que la etapa de los aclamadísimos New X-Men me pilló en las islas británicas y, claro, cuando aquello llegaba a su clímax, resultaba que dejaron de editarla. Como el entramado editorial de los muties hacía siglos que me era totalmente ajeno, y más en tierras anglosajonas, no supe por dónde empezar. De repente, en las estanterías de las tiendas había veinte series con una equis en el título (casi todas con Lobezno en la portada). Y claro, tras haberme tragado en su momento la etapa Lobdell (punto en el que me negué en rotundo a comprarme un cómic más), lo dejé por imposible. Al volver a España, hice alguna que otra intentona, pero con el baile de fechas y de números, lo de retomar la trama de una serie que parecía haber perecido en medio del marasmo de miniseries y Ultimates del señor Quesada pintaba cuando menos complicado. Y claro, como las páginas web de cómics por las que suelo pacer no se alejan mucho de esto o esto, no lograba encontrar la reseña que buscaba. Quién me iba a decir a mí que encontraría esa reseña en un sitio como éste (ADULTS ONLY). Y el caso es que ni siquiera tuve que pasarme por mi librería habitual para hincarle el diente, porque resulta que ahora los cómics también se pueden bajar del emule. Fíjate tú.

El caso es que se trata de una serie más que recomendable no sólo porque tome el relevo de los New X-Men y mantenga ese estilo tan elegante y ácido, elevando diría yo el altísimo listón que dejó la serie de Grant Morrison, no sólo por las inteligentes secuencias, ni por los ácidos y certeros diálogos, ni por el dibujo naturalista y humanizado, ni siquiera por los sorprendentes giros de una trama que parecía no poder girar más sobre sí misma... es que sale Paris Hilton.

PD: Aunque en España aún estamos en el parón después de la primera temporada, en Internet ya se puede encontrar la segunda, y la cosa empieza fuerte...

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martes, noviembre 07, 2006

COSAS QUE PASAN

Hace muchos días, un completo desconocido me dedicaba un aria en la cola del Gris.
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Hace algunos días, debajo de mi casa, un niño se caía al suelo y un perro se acercaba para follárselo.
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Hace pocos días, cientos de veinteañeros me obsequiaban con sus miradas mientras bailaba en la Razz enfundado en mi disfraz de Donnie Darko.
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Hace menos días aun, alguien me decía que lo que me pasaba a mí era que tenía una enorme falta de cariño.
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Y el otro día, Jamiroquai se paseaba con un anuncio de su disco por el Paseo de Gracia (...).

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Son cosas que pasan, a veces es mejor no tratar de entenderlas.

sábado, noviembre 04, 2006

PUTA LOCA



Es increíble, actúa mal hasta en sus propios vídeos.

Por cierto, ya está puesta la radio, y eso.

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LE GARÇON DE MES RÊVES*

Los juncos salvajes, Les roseaux sauvages

1994. Director: André Téchiné. Intérpretes: Élodie Bouchez (Maité), Stéphane Rideau (Serge), Gaël Morel (François)
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Lo que en principio no iba a ser más que un telefilme de encargo para la tele francesa, se convirtió en la sorpresa de los Premios César de ese año (película, director, guión y actores revelación), y en un humilde clásico reciente.
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Como acostumbra Téchiné, más que contar una historia al uso (introducción – nudo –desenlace), da unas pinceladas –muy finas, eso sí– de un momento en la vida de unos personajes: la provenza francesa, 1962, la guerra de independencia de Argelia de fondo, y el despertar sexual e ideológico de tres adolescentes. Y como en cualquier película de adolescentes (buena, me refiero), se respira una suerte de entusiasmo y desengaño que, unida a los sutiles arrebatos naturalistas del director y la increíble franqueza de los actores, logra transmitir una melancolía sin artificios, espontánea y ruborizada, como la que se siente a los quince años. Ya no me acuerdo cuándo fue la primera vez que la vi, pero sí que me encantó la última escena, una toma de 360 grados de la ribera del río con todos los actores silbando mientras se van alejando.
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Sin respiro, À toute vitesse
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1996. Director: Gaël Morel. Intérpretes: Elodie Bouchez (Julie), Stéphane Rideau (Jimmy), Pascal Cervo (Quentin), Meziane Bardadi (Samir)
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A raíz del éxito de Los juncos salvajes, Gäel Morel emprendió una carrera como director que comenzó con esta peli y que ha continuado, con poca repercusión por estas tierras. En ésta contó con el asesoramiento de Téchiné y con los mismos actores de los Juncos para contar una historia de coming of age y pérdida de la inocencia.

Conseguí verla en una de esas otrora frecuentes sesiones fraternales de cine francés en los Alphaville plagadas de múltiples referencias cinéfilas y literarias. Al final, mi hermano se dejó de películas y se fue directamente a vivir a París, como buen aspirante a bohemio que era.
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Primer verano, Presque Rien

2000. Director: Sébastien Lifshitz. Intérpretes: Jérémie Elkaöm (Mathieu), Stéphane Rideau (Cédric)

Es la historia universal del primera amor tantas veces retratado en su versión chico conoce chica, pero sin tetas de por medio. La peli, que comienza y termina con la música de Perry Blake, bascula entre dos tiempos: el verano (la historia del enamoramiento, magníficamente retrado) y el invierno (la dolorosa y amarga ruptura). Toda la ternura y complicidad de los protagonistas durante el verano se contrapone al hermetismo y desolación de Mathieu en invierno. La apuesta de Lifshitz por las elipsis deja al espectador una sensación de vacío que le obliga a proyectarse en la película.

Tanto es así, que cuando la vi en el cine con el chico con el que estaba entonces, me di cuenta de que nunca podríamos ser como Mathieu y Cédric, y decidí romper la relación. Aún estoy pensando si aquel gesto fue estúpido o romántico. O ambas cosas a la vez.


Lejos, Loin
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2001. Director: André Téchiné. Intérpretes: Stéphane Rideau (Serge), Lubna Azabal (Sarah), Mohamed Hamaidi (Saïd), Gaël Morel (François)
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Ocho años después de Los juncos salvajes, Serge y François se vuelven a encontrar por casualidad en la ciudad de Tánger. Serge se ha hecho camionero y transporta mercancía e inmigrantes a Europa, mientras que François se ha convertido en un director mediocre que se mueve por los círculos pseudointelectuales franceses (como Gaël Morel en la realidad).
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La peli, deudora de la legendaria El Río de Renoir (a la que hace un pequeño homenaje), incide, en los tres días en que transcurre la historia, en la incapacidad de sus tres protagonistas de llegar a realizar sus deseos en una ciudad en la que las oportunidades son más caras de lo que aparentan.
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Ésta la tuve que ver en deuvedé, porque, tras dejar mi hermano los madriles, ya no tenía compañía para ir a ver pelis francesas al cine y me las perdía todas. Será cuestión de echarse un novio cinéfilo con el que amenizar los domingos. Y si sabe francés, mejor.
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* Entrada de 2004 recuperada a raíz de mis clases de cine y sus inesperados extras.

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jueves, noviembre 02, 2006

INCUNABLES (iv)

PINK, de Gus Van Sant
Diciembre de 1998
Faber and Faber. £5

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