Tierra 616

martes, diciembre 05, 2006

BIFURCACIONES

Las mejores historias nunca deberían haber pasado. Muchos de los momentos que recordamos con una mayor viveza son fruto de una serie de dislocaciones, torpezas y desencuentros cuya fortuna no puede medirse sobre papel cuadriculado. Andamos por el mundo siguiendo renglones más o menos rectos, pero de vez en cuando, casi sin querer, nos apartamos de la ruta prevista, arrastrados, casi siempre, por el vértigo. Un vértigo a estar donde no deberíamos estar, a faltar a nuestras obligaciones, a romper promesas inquebrantables. Un vértigo que arrasa todas nuestras defensas y nos reduce a un único pensamiento puro e incontestable. Un vértigo que nos empuja a traicionar toda una vida por un solo segundo. Por un solo segundo. Pensad por un momento cuándo fue la última vez que sentisteis ese fugaz segundo en la boca del estómago.
.

.
Siempre que llegan estas fechas me acuerdo de una historia que sí pasó. La historia de una traición que invirtió todos los valores que hasta ese momento cimentaban mi existencia. Ocurrió en Island Rockery, en el Regent’s Park londinense. Algún día la contaré.