Tierra 616

miércoles, diciembre 13, 2006

EL DEDO ROTO


No es pánico a la gente, eso lo superó cuando acabó la adolescencia. Tampoco es arrogancia, esa la tuvo justo después, no fue más que un efecto secundario del mencionado pánico, y a pesar de su gravedad, la medicación la hizo remitir hasta CASI desaparecer. Hay que descartar la timidez y el autismo como agravantes, de ésos sólo queda cierto tartamudeo que se manifiesta única y exclusivamente en los momentos más inoportunos. En cuanto a los complejos físicos, casi todos eran meramente sintomáticos, nada que una cura de adelgazamiento inducida por el estrés y acompañada de un programa de visitas al gimnasio no pudieran paliar. La represión sexual tampoco va a ser. Según la historia, el tratamiento para eso ya se inició hace unos años con unos resultados iniciales poco alentadores debido, en gran parte, al rechazo del organismo a la medicación; no obstante, y tras probar con distintos tipos de pastillas, jarabes, hormonas y supositorios, por fin se empieza a apreciar cierta recuperación en el sistema inmunológico [nota escrita a mano: aumentar la medicación y observar progresos]. La falta de afecto fue diagnosticada hace relativamente poco tiempo, pero parece que ha podido atajarse a tiempo y no hay peligro real para la vida del paciente. El trauma familiar no puede considerarse como causa de la patología, pues el propio paciente ha manifestado a lo largo de los últimos meses una estabilización de los niveles de bilis y de glucosa que invita a la esperanza. Por todo ello, y por la presente, el equipo médico da fe y certifica que el estado de salud del paciente es estable y no hay riesgo de complicaciones inmediatas. En cuanto al origen de la referida sintomatología, nos vemos obligados a hacer patente nuestra más sincera perplejidad, ya que no encontramos causas razonables para ofrecer un diagnóstico satisfactorio. Al no formar parte las adicciones del presente cuadro clínico, tan sólo hacer constar que sería recomendable rebajar las dosis considerablemente, si bien aún no se ha fijado fecha para ello [otra nota escrita a mano, ésta ilegible]. Asimismo, en el apartado de observaciones cabría destacar, como curiosidad, una recurrente hipocondría que ha dado lugar a afecciones neurológicas como la bulimia existencial, el desdoblamiento de la personalidad, la sinestesia y una notable tendencia al escapismo emocional, fruto todos ellos de una persistente negación de la realidad cercana; a este respecto, quizá sería interesante probar la terapia personalizada para descartar el factor psicosomático. Lamentablemente, al no ser ésta una de nuestras especialidades clínicas, nos vemos obligados a desistir de esta vía de investigación. Así pues, y llegados a este punto, el equipo médico, tomando en consideración los motivos expuestos anteriormente y sin nada más que añadir, pone en conocimiento de las autoridades clínicas y de la sociedad civil que el paciente, a saber, el dueño y señor del presente blog, es apto para incorporarse a la sociedad sin perjuicio para ésta ni para el propio paciente.