Tierra 616

domingo, enero 21, 2007

POESÍA VERTICAL

«El límite del lenguaje se revela en la imposibilidad de describir el hecho
que corresponde a una frase (que es su traducción), sin repetir justo esa frase.»
.
Esta sentencia de Wittgenstein se me quedó grabada en la cabeza en el mismo momento en que la leí. Durante estos días no me quito de la cabeza esa misma idea. Debo decir que de siempre he sido contrario a la poesía, no por forzar ese límite al que se refiere Ludwig, sino por todo lo contrario, por querer obviar ese límite y arrogarse la realidad de las cosas mediante torpes y esqueléticos signos sin vida. En esto discrepo de mi hermano, fuente de gran parte de mi bagaje literario, y supongo que de muchos otros curiosos de la lengua. Por mi oficio estoy obligado a mirar el lado pragmático y casi utilitario de las palabras, lo cual me obliga levantar una ceja de escepticismo ante toda manifestación que pretenda forjar una alianza casi sacra entre lenguaje y realidad. Sé de las manipulaciones y vejaciones a las que se deja someter el lenguaje (*). No puedo permitirme el lujo de creer, tampoco en ese sentido. Pero he de confesar que hoy en la playa estaba leyendo poesía. A un poeta en particular. A un poeta muy particular. Como parte de la terapia para involucrar a los demás en mis actividades, iré poniendo algunos de sus poemas en la radio. Para que veáis que no sólo estaba hablando de sexo. Sucias.