Tierra 616

lunes, febrero 26, 2007

TIERRA CERO

Dos besos. Después del comienzo más prometedor de los últimos meses. Después de horas de risas empapadas en cerveza. Después del primer beso en el balcón. Después de una seducción en toda regla. Después de una navidad de ilusiones y esperanzas. Después de la primera excusa. Después de la primera negativa. Después de semanas de espera. Después de un reencuentro de todo menos casual. Después de acceder a vernos. Después de tres horas de película, va y me da dos besos.

De vuelta a casa, con las manos en los bolsillos y el paso airado, la estupefacción inicial degeneró en un enfado que nada tenía que ver ni con él ni conmigo, sino con la estúpida idea de los dos juntos. La idea de un territorio común. Un territorio aún desconocido para mí, pero que ya había cercado con una inmaculada valla blanca. A partir de ahora, no habrá argumento para mis historias, nada de pistas para el espectador, ninguna base firme sobre la que caminar, ningún atisbo de luz en el pasillo, ningún apoyo entre las cortinas rojas. A partir de ahora, no habrá ideas, sólo instinto. Y conejos, muchos conejos.