Tierra 616

lunes, abril 30, 2007

GALERADAS


«Ya que Divina se ha muerto, el poeta puede cantarla, contar su leyenda, la Saga, la Conseja de Divina. La Divina-Saga habría que danzarla, mimarla con sutiles indicaciones. La imposibilidad de convertirla en ballet me obliga a utilizar palabras preñadas de ideas concretas, pero intentaré aligerarlas de expresiones triviales, vacías, huecas, invisibles. ¿Qué me va en ello a mí que fabrico esta historia? Rememorando mi vida, remontando su curso, el colmar mi celda con la voluptuosidad de ser lo que, por bien poco, no alcancé a ser, y el recuperar, para arrojarme dentro de ellos, como en negros agujeros, aquellos instantes en los que me perdía a través de los compartimentos repletos de emboscadas de un cielo subterráneo. [...] Os hablaré de Divina a merced de mi humor, mezclando el masculino con el femenino y, si, durante la narración, tengo que nombrar a una mujer, me las arreglaré, ya encontraré un sesgo, una triquiñuela, para que no haya confusión.»

Santa María de las Flores, de Jean Genet *.

Ya lo dice él mejor que yo. Y eso que llevo todo el fin de semana intentándolo.

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viernes, abril 27, 2007

INCUNABLES (vii)

BAMBILANDIA, de Elfriede Jelinek
Mayo de 2006
Ediciones Destino. 24,95 €

Un libro difícil de tragar pero necesario para des-entender todo lo que nos han explicado durante cuatro años de guerra.

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jueves, abril 26, 2007

WHAT IF

Uno de los géneros de ficción que más morbo suele suscitar, aparte del porno y del «¡¡¡era yo!!!», es el del what if o qué si. Tomando como cierto que cualquier universo de ficción propuesto NO es el real, el punto de partida del what if es una tercera realidad alternativa a la realidad alternativa a la del espectador. Hasta ahí de acuerdo. Lo hemos visto cientos de veces y en mil formatos distintos: desde la máquina del profesor Farnsworth al libro de O.J. Simpson, pero, ¿qué ocurriría si esa tercera realidad no fuera otra cosa que una ventana abierta a la nuestra?Y AQUÍ ES DONDE COMIENZAN LOS ESPOILERS. Tras muchas semanas de espera, por fin se estrenó el capítulo diecinueve de Héroes. Y en él se planteaba de una manera distinta el futuro que, se suponía, todos querían detener: la matanza de miles de personas en Nueva York. En el último capítulo, uno de los personajes proponía ese pequeño apocalipsis como un punto de partida para un nuevo mundo, un golpe al corazón de una nación que uniría a sus habitantes en el miedo, lo cual, presuntamente, les daría la esperanza que necesitaban. Al parecer, este personaje había ido recopilando datos que apuntaban a esa masacre y su labor se centraba en dar forma a los acontecimientos previos y posteriores (entre otras cosas, amañar las elecciones para tener al presidente de los EE. UU. como marioneta) de tal manera que la situación creada sirviera a sus propios fines. En ningún momento se proponía detener la masacre neoyorkina. En fin, uno a veces es muy rebuscado, pero en este caso creo que la analogía es obvia, aunque supongo que no tanto como para que los estadounidenses quieran entenderla. Es cierto que la serie se ampara en el recurrente artefacto de los poderes sobrehumanos para teñir de irrealidad sus planteamientos básicos, pero también lo hacía la primera entrega fílmica (seria) de Spider-Man y bien que cortaron la escena de las torres gemelas a la mínima de cambio. ¿Acaso algo está empezando a cambiar en Yanquilandia o es que los guionistas de la serie se la han colado a la NBC?

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miércoles, abril 25, 2007

POR ESO

Por eso algunos artistas son grandes y otros pequeños. El original, aquí.

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jueves, abril 19, 2007

NO ESTOY

Si alguien me busca, estaré tomando el sol en la playa o en el Saló. O haciendo algo aún más placentero, que aquí ya es legal ir a pecho descubierto.



lunes, abril 16, 2007

APARICIÓN


«Un día, ya entrada en años, en el vestíbulo de un edificio público, un hombre se me acercó. Se dio a conocer y me dijo: “La conozco desde siempre. Todo el mundo dice que de joven era usted hermosa, me he acercado para decirle que en mi opinión la considero más hermosa ahora que en su juventud. Su rostro de muchacha me gustaba mucho menos que el de ahora, devastado”.»

Éste es el comienzo de la famosa novela de Marguerite Duras, El amante. En ella, la autora echa la vista atrás para observar con extrañeza al ser que era ella misma en su niñez. La naturalidad de sus palabras no parte de ningún supuesto previo, sino que se pega a su personaje tal y como lo hacían las vetustas ropas con que solía ataviarse en su adolescencia, tan impasibles como inexplicables, afirmando su existencia por su mera existencia. Quizá, en su escritura se refleje esa sinceridad inequívoca de la que se sabe derrotada desde un principio, reducida a su mínima expresión, armada tan sólo de su cuerpo y su voz. Como una niña a la que le hubieran arrebatado para siempre las ilusiones y tuviera que vivir sin el amparo que éstas proporcionan, sin la membrana invisible de su cándida protección. Recuerdo que la sensación que me sedujo irremediablemente al leer esta novela tenía algo de lírico, pero se trataba de un lirismo amusical, una quietud sujeta con cuerdas, una intensidad previa al desastre. Era la misma sensación que luego redescubrí en las acotaciones finales del guión de Hiroshima Mon Amour y que, lamentablemente, apenas he encontrado en otras lecturas. Según sus propias palabras, su forma de escribir era «arrojar esa escritura fuera, maltratarla sin suprimir y, como decía, nada de su masa inútil, no formalizar nada, ni velocidad ni lentitud, dejar todo en estado de “aparición”».



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miércoles, abril 11, 2007

NO VALE REÍRSE

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martes, abril 10, 2007

A PELO


Así empiezan todas las historias. Las historias que no son historias, que no están pensadas para serlo. Es decir, las anécdotas de las que las historias no son sino su posproducción. Las anécdotas son esa materia imprescindible para la literatura y el periodismo -es decir, para la literatura realista-, sin la cual todo se diluiría en un interminable ensayo euclidiano. La improvisación es un arte a pelo, uno de los pocos artes que, al igual que el flirteo o el jazz, parte de un andamiaje al que mira de reojo con una mezcla de recelo y burla, sabiéndose dueño y señor del escenario. Todo acontecimiento posterior a la improvisación carece de relevancia, no hay segunda mano de pintura, no hay forma de difuminar las líneas marcadas, no hay revisión que valga. Todas las faltas cometidas han de asumirse como parte de la obra, la forma se afirma en sí misma, se revuelca en sus propios errores, se aleja de sus triunfos y avanza en forma de espiral sin preguntarse adónde. Sería aconsejable empezar a escribir las historias de la misma manera que se empiezan, sabiéndose destinadas al error, a la duda, al sinsentido de una pulsión momentánea. Al igual que lo hacemos cada día, sin preguntarnos cómo acabará todo aquello, sin dibujar figuras en el cielo que guíen nuestro rumbo ni dar forma a mitologías superpuestas desde la proa de un barco que no va a ninguna parte, sino que simplemente va.

«Pues para Gombrowicz el combate capital del hombre se libra entre dos tendencias fundamentales: la que busca la Forma y la que la rechaza. La realidad no se deja encerrar totalmente en la forma, el hombre es de tal modo caótico que necesita continuamente definirse en una forma, pero esa forma es siempre excedida por su caos. No hay pensamiento ni forma que pueda abarcar la existencia entera [...]. Y esta lucha entre esas dos tendencias opuestas no se realiza en un hombre solitario sino entre los hombres, pues el hombre vive en comunidad, y vivir es convivir, siendo las formas que adopta la consecuencia de esa ineluctable convivencia.»

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