Tierra 616

martes, febrero 17, 2009

ELECTROCHOQUES

Triunfó el Sí en Venezuela pero la revolución bolivariana no se perpetuará. Tras este espaldarazo y el reciente referéndum para reformar la Constitución en Bolivia, lo más lógico es que, con Colombia como aliado estratégico, Estados Unidos mueva ficha. Y lo hará porque es el movimiento más inteligente para, ellos sí, perpetuarse en un poder transnacional y transpartidista. Gracias a la imagen renovada que ha proyectado la campaña de Obama, todos los acontecimientos que ocurran a partir de ahora serán difícilmente atribuibles a EE. UU., más interesado en otra renovación, ésta de índole económica, igual de aparente que la política. El guiño aperturista hacia Cuba, la retirada de Irak una vez cumplidos los objetivos (es decir, controlados los recursos, repartidos los contratos y desviados los fondos), el desgaste en Afganistán, la mano tendida hacia Irán (con todo lo que eso supone), el cada vez mayor lastre diplomático de Israel y la siempre delicada situación de Pakistán reducen mucho las salidas militares de la mayor superpotencia del mundo. Por eso no es raro que sea Chávez, un enemigo declarado de EE. UU., un líder incómodo, un militar que se hizo con el poder con un golpe de Estado en un país rico en petróleo que quiere proyectar una imagen de progreso y bienestar a partir de postulados contrarios al capitalismo (un capitalismo más inestable que nunca), no es raro, digo, que sea él el próximo en caer. Ya sólo queda saber si será una trama, un complot, un montaje, una traición, un sicario o, en el peor de los casos, una matanza organizada para arengar a sus opositores. Cualquier método es válido para suspender las reglas del juego democrático. Hasta el electroshock.