Tierra 616

lunes, febrero 02, 2009

TIEMPO MUERTE

La gente no sale. Los bancos no dan crédito. Los sueldos se congelan. Las temperaturas no suben. Espe sigue suelta. La muerte, en definitiva, acecha en cada rincón, debajo de cada rama al viento y dentro de cada edificio de la ONU. Cualquier método es bueno, aunque sea desproporcionado: un coche bomba, un tiro en la nuca, misiles tierra-aire, suicidas entrenados, ejércitos pagados, espionajes, contraespionajes, fusiones, adquisiciones o suspensión de pagos. Nunca un acto pudo ser menos justificado. Las leyes de la Naturaleza neoliberal son ahora papel mojado, devenido en un lodo de palabras vacías y carteras llenas. La paranoia, la euforia, la confianza y la desconfianza, la provocación y la reacción son terrenos ajenos a la lógica, creaciones ulteriores de un plan anterior. Nunca un gesto pudo decir menos. Recortes, restructuraciones, reajustes, reformas, no son más que reencuentros con antiguos presupuestos neomalthusianos. La franja de Gaza no se invadió como respuesta a. Las fábricas no cerraron por falta de. Nunca un cohete pudo matar a tantos niños. Nunca un fraude pudo despedir a tanta gente. Días de prensa, de esa prensa que también lleva años muerta, han reblandecido el terreno para la revuelta, han vaciado el banquillo de los acusados, pero no nos olvidemos de que los lobos siguen cuidando de los corderos. Espe sigue suelta. Nunca una muerte pudo quedar tan impune.