Tierra 616

martes, mayo 26, 2009

MUERTOPISCINA

Bueno, total os lo cuento que no si no reviento. Resulta que decidí ponerme las pilas en el gym, más que nada para desahogar la tensión sexual que me estaba comiendo vivo, que uno tiene el cuerpo que tiene y eso no hay virgen que lo arregle. Como además tengo alma de pobre, yo de toda la vida he ido a gimnasios públicos. Aunque esta decisión me expone a la chusma del Eixample que tanto me hierve la sangre, al menos me libra de los maricas con pasta que llenan los DIR de BCN. El caso es que ahora se me plantea un dilema de proporciones gigantescas. A mí el rollo gym me da un morbo tremendo, no me preguntéis por qué. Hasta ahora lo llevaba bien porque los cachos de carne con los que tenía que compartir aquellos reducidos espacios de intimidad corporal, por muy musculados, rasurados, bronceados y tatuados que estuvieran, no me ponían en absoluto. Pero ahora algo ha cambiado. Él ha aparecido y ya no sé ni quién soy. Cada vez que nuestras miradas se cruzan, mis miembros se atenazan, mi voz se rompe y mi corazón salta por los aires. Esto es malo, por dos motivos. A, no ayuda demasiado a desahogar la tensión sexual. Y B, doy la impresión de ser un tarado salido de mucho cuidado, cosa que por otra parte es cierta. Lo peor de todo es que el contacto continuo con este chico ha dado pie a las enajenaciones mentales típicas en estos casos: encontronazos de película en los vestuarios, patéticas miradas de soslayo y hasta baños de burbujas bajo la luz del atardecer. Evidentemente, todo esto sería muy romántico si él supiera que debajo de esos ojos de depravado a medio fibrar se esconde un poeta gafapasta sin remedio que lo único que quiere es abrazarle hasta olvidarnos de este mundo inmundo en el que vivimos. Lo peor de todo es que no sé si mi cuerpo podrá resistirlo más tiempo. El otro día casi entro en parada cardio-respiratoria en la piscina. Cualquier día me encuentran infartado en la cinta o sepultado bajo las pesas, como un Musil cualquiera. Y eso que todavía no he dejado escrito mi legado literario a la humanidad.